Al nombrar lo
irreversible susurro también la imperfección de tus caderas.
De las
ristras de parpadeos que acumulo cual dibujante de obnubilaciones y
[estepas de verde hielo y suave
anochecer.
Eres una
peligrosísima cuesta-abajo-y-sin-frenos:
la deformidad
en el tiempo hecha tangible;
una
peligrosísima cuesta-arriba-para-soñar.
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