miércoles, 15 de abril de 2015

Arrozales

Luciérnagas.
Traslocaciones de bultos,
de piel de kiwi y más verde aún la vida entre los arrozales.
Inversiones meramente testimoniales entre el Lago y su reflejo.
Ilusiones de absurdos,
de piel de azufre y más recostado aún el poniente
sobre las sonrojadas caderas del sol.

Enebros.
Duplicaciones.
Corteza ocre y simbionte. Ruda. Proporcional. En el centro.
Dorada. Silbante. Fútil. Increíble.
Absoluta.
En el epicentro.

sábado, 4 de abril de 2015

Henkö está en el tejado

Yo nunca te he pedido nada más que tus ojos de caoba nacarada.
Solamente amo de ti que seas capaz de ver con ellos mis tejados rojos.

No quiero nada más de ti. Todo lo demás es incandescencia a mi oído.
Tan solo necesito que entiendas por qué me gusta caminar saltando entre ellos,
las delicadas tejas sobre mis turbulentos tobillos.

Cualquier otra cosa podría solucionarse.
Pero sería tan precioso, no ya que me amases, 
tan solo que quisieras los tejados rojos
                                   [que suelo mirar.
Nunca te he pedido nada más. No que camines saltando conmigo,
ni que consumas el humo de las chimeneas.

Tampoco trates de redimirme.
No me ayudes. No me escuches.
Solamente dime que quieres ver junto a mí una puesta de sol desde sus arrugados
                                                                                                   [canalones.

Tan solo necesito que quieras lo que suelo necesitar.

Tres días

Al nombrar lo irreversible susurro también la imperfección de tus caderas.
De las ristras de parpadeos que acumulo cual dibujante de obnubilaciones y
                                                           [estepas de verde hielo y suave anochecer.

Eres una peligrosísima cuesta-abajo-y-sin-frenos:
la deformidad en el tiempo hecha tangible;
una peligrosísima cuesta-arriba-para-soñar.

jueves, 12 de marzo de 2015

No entiendo la pregunta

Me gusta todo de ti.
La inexactitud de tus párpados inferiores al reír. La
pulcra y distorsionada línea de tus labios y
la marea creciente de ceniza densa que desprendes.

Me gusta todo de ti.
En especial tu ausencia,
Aunque debo reconocer que es lo que más me daña;
¿me gustaría todo de ti si me atreviese?


Te prendes en mis entrañas.

viernes, 27 de febrero de 2015

Duele

Y si ahora escribo en un latón, en beis;
sordera clásica de pie, y frente a mí,
perenne.

Y si en el llanto pruebo que es, quizás mejor, callar;
volveré acaso a marchitar, la exhalación del ansia,
las campanas.
Vomitando infancia, la quiero y nunca existió,
oh mira, un recuerdo, una enfermedad.




En el pasado que aún no está, ni bien ni menos, enterrado;
pasean risas y cabellos
largos y oscuros, por el tejado, firmas de tierra
granates.
Viviendo…
¡Se va del cielo otro rojo sol del mar!
¡oh escucha, mi cielo, las palabras!
del negativo



Y si camino otra vez, para empezar, al son;
del nuevo invierno y del calor deben nacer, después,
las entrañas.
                                      Floreciendo entre tus ramas de sal.
¡No hay mar, no hay siempre!        Sintiendo…                  
¡por qué, si solo quiero amar!, ¿por qué es silente la ausencia?
te.



Si no te encuentro júrame, en cada playa, en el ya,
una sonrisa marchitada, un laberinto, un millar
de auroras.
Sintiéndome
¡Buen viaje, Mara,                          medrar.
te vas, y aun así no te has ido,
aprenderé, mi amor, a escribir

Sintiendo…

adiós.                                              …el adiós.

sábado, 14 de febrero de 2015

La soledad del contrabajo

Cuando entorno los párpados escucho la orquesta del ruido tumultuoso y la
mentira erguida. Y escucho al contrabajo.
La cifra, el decimal, el exponente más absurdo.
Me observo como contrabajo en los staccatosmás profundos del alma.
Morir no es más inexacto que vivir como un nexo aislado de caoba.
La melodía del contrabajo de viento es inexacta.
La soledad del contrabajo de humo es absoluta.


Entono el ineludible cantar de los arenales. Lo ontológico son manzanas que se     
                                           [pudren en la cuerdas del contrabajo de viento.
Lo grave es inexacto y doloroso. Como el signo de la suma:
vehicula el amor pero nunca será amado.
El staccato del contrabajo es la soledad del daimonium desprendido.
La soledad del contrabajo es la desolación en el oxímoron

jueves, 12 de febrero de 2015

Repetición

Fue un rostro entre un sinfín
de calles y barniz, un elaborado cúmulo.
Fuiste un sí que jamás te creíste,
todo lo que era verdad
pasó a otra estación:
sonabas tan real, te escuchaba tan real
que de pronto olvidé.

Y ahora se escapa de dentro de mí,
el ahora se escapa dentro de mí,
ahora te escapas de dentro mí,
y ahora escapa dentro de mí.

Masas de hedor,
dos ojos verdes y un rostro
voló, viaje de espuma y
alondras sordas dentro de mí,
un millar de alondras dentro de mí.

Fluye y no es real.
Vuelo de escarcha,                            [se escapa de dentro de mí]
alondras y grietas en mi pared          [ahora se escapan dentro de mí]

y socavones en mi jardín, no se distingue ya lo que soy de ti.