Y si ahora escribo en un latón, en
beis;
sordera clásica de pie, y frente a mí,
perenne.
Y si en el llanto pruebo que es,
quizás mejor, callar;
volveré acaso a marchitar, la
exhalación del ansia,
las campanas.
Vomitando infancia, la quiero y nunca existió,
oh mira, un recuerdo, una enfermedad.
En el pasado que aún no está, ni bien
ni menos, enterrado;
pasean risas y cabellos
largos y oscuros, por el tejado,
firmas de tierra
granates.
Viviendo…
¡Se va del cielo otro rojo sol del
mar!
¡oh escucha, mi cielo, las palabras!
del negativo
Y si camino otra vez, para empezar, al
son;
del nuevo invierno y del calor deben
nacer, después,
las entrañas.
Floreciendo
entre tus ramas de sal.
¡No hay mar, no hay siempre! Sintiendo…
¡por qué, si solo quiero amar!, ¿por
qué es silente la ausencia?
te.
Si no te encuentro júrame, en cada
playa, en el ya,
una sonrisa marchitada, un laberinto,
un millar
de auroras.
Sintiéndome
¡Buen viaje, Mara, medrar.
te vas, y aun así no te has ido,
aprenderé, mi amor, a escribir
Sintiendo…
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